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Abril 2017

 

MEMORIA HISTÓRICA PRESENTE

En movimiento hacia la permanente

Auto-Organización Colectiva

 

7 de abril de 13,30 a 16,30 hs.

en Céspedes 3085 - timbre 2 - Colegiales - CABA

Breve descripción de la actividad

Nos proponemos identificar y compartir algunas características clave de procesos de auto-organización colectiva en la historia reciente de nuestra sociedad para pensar sobre sus trazos presentes en el momento actual.

Invitamos a cada participante a traer un material que pueda compartir y dejar en nuestro Instituto.

Esta actividad será continuada por otra, más adelante, donde plasmemos en un mural colectivo algunas de las cuestiones que compartamos en esta jornada y que surjan del material compartido.

Desarrollo de la actividad

De 13 a 14 horas estaremos armando sobre una tela de 4 x 3 m aproximadamente una presentación del material que cada uno haya traído, quiera compartir y pueda dejar, y que refiera a alguna experiencia de auto-organización colectiva en el pasado reciente y/o en el presente. Preferentemente deberían ser experiencias de nuestro país pero podemos integrar otras geografías si para quien trae esa experiencia es importante que así sea. Durante ese tiempo las personas participantes tendrán oportunidad de montar el material que traigan en la tela y de dialogar con otrxs participantes sobre por qué lo comparten.

De 14 a 15 horas el equipo de nuestro Instituto recorrerá algunos momentos de nuestra historia a través de material fílmico, fotográfico y escrito que elegiremos para compartir.

 

A partir de compartirlo, abriremos un intercambio que tome lo expresado en la tela y lo compartido luego para reflexionar sobre las siguientes preguntas: ¿Qué reconocemos como características de la auto organización colectiva? ¿Contra qué se organiza y hacia qué se organiza cada experiencia (qué produce como novedad, cada uno en su momento)? ¿Qué nos permite aprender esta experiencia histórica para estar presentes en el mundo, hoy?

Durante ese intercambio iremos proponiendo volver a ubicar las piezas que habíamos colocado inicialmente en la tela, de otras maneras, si es que al recorrer las experiencias y compartir en diálogo, surgen líneas de un cierto relato posible. Este momento final de la actividad dejaría planteado un posible boceto o esbozo para retomar en otro momento y pintar un mural que permita dar cuenta del efecto de la historia de la auto-organización colectiva en todos nosotros hoy.

 

Febrero 2017

Ver, Actuar, Pensar:

El teatro del oprimido y su aporte a la autonomía como proyecto humano

Autor@s de la nota: David Burin, Ana Heras, Claudia Ricca

Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano

Del 13 al 17 de febrero de 2017 se desarrolló un seminario intensivo sobre Teatro del oprimido en Buenos Aires, coordinado por Raúl Shalom y organizado por el CELCIT. Un integrante de INCLUIR participó de este seminario, que se viene repitiendo año a año, para incorporar esa metodología en nuestro trabajo de intervención, investigación y/o en trayectos de formación. A partir de esta conexión directa con el Teatro del Oprimido, se organizó una presentación por parte de la activista francesa Yasmina Gómez, que documentó experiencias de aplicación de esta metodología en la India. Y luego de todo este trabajo, traemos aquí alguna información y alguna reflexión.

El Seminario Intensivo y la experiencia de Yasmina

Un aspecto interesante del Seminario fue la alta participación (cerca de cincuenta personas) y la diversidad de trayectorias y orígenes de los participantes: actores, dramaturgos, docentes, trabajadores sociales, investigadores, activistas, militantes de diversos puntos de la Argentina pero también provenientes de Bolivia, Chile, Perú, Uruguay, Brasil y Francia.

La gran concurrencia parece indicar que hay poca oferta de espacios de formación en las técnicas y enfoques de Teatro del Oprimido, y también que es una herramienta atractiva para ser usada en ámbitos muy diversos.

Yasmina Sophía Gómez es una activista de 19 años que vino de Francia al taller. Es documentalista y está haciendo un recorrido por distintos países del mundo filmando las prácticas de grupos de Teatro del Oprimido. Viene de una estadía de tres meses en el Noreste de la India, estuvo tres semanas en Argentina y acaba de partir para Río de Janeiro y luego Japón e Inglaterra, donde otros grupos hacen trabajos con este enfoque.

Luego del Seminario, la invitamos a INCLUIR para que presente su experiencia en la India, con el colectivo teatral Jana Sanskriti que viene trabajando desde hace 20 años coordinado por Sanjoy Ganguli y su familia. Este grupo fue tejiendo una enorme red de militantes que utilizan el teatro del oprimido para cuestionar prácticas culturales ancestrales arraigadas en la sociedad hindú, como el matrimonio de niñas a cambio de una dote. Cerca de 40 aldeas rurales y dos millones de personas han participado de estas prácticas que ya se han transformado en parte de la vida del pueblo. Compartimos filmaciones de videos realizadas en colegios de nivel secundario y en un festival de teatro del oprimido, donde vimos la metodología en acción.

 

La técnica del Teatro del Oprimido y

su relación con la autonomía como proyecto humano

La técnica -según se desarrolló en el taller con Raúl- tiene varios pasos (seremos muy sintéticos): el grupo de participantes no debería superar las 10 o 15 personas. El primer paso es conversar acerca de sus experiencias en clave de opresión: describir por qué identifican dichas situaciones y elegir una situación de opresión.

Luego se prepara una imagen fija, al modo del juego de las estatuas, que muestra la situación "madre", como una imagen congelada. Es decir, a partir de identificar una situación de opresión sobre la que se va a trabajar, en grupo se arma la imagen fija. Es recomendable haber elegido una situación donde claramente se pueda distinguir oprimidos-opresores. Circunscribirla a una situación es siempre difícil pero es un paso metodológico necesario del ejercicio.

Otro paso metodológico es identificar si están presentes los cinco roles que se pide identificar: el opresor, el oprimido, los funcionales al opresor, los funcionales al oprimido (es decir, que sostienen, apoyan o promueven a alguno de esos dos roles) y por último puede haber también indiferentes, personas no involucradas en el conflicto.

Definida la situación madre se arma una situación previa, que lleva a la escena previamente armada; y una situación posterior, que no tiene que representar un fin de la historia, sino una posible consecuencia de la escena madre.

Por último hay que pensar transiciones entre estas tres escenas, en las que cada personaje emite un sonido.

Se muestran las tres escenas al público con las transiciones. El público debe interpretar qué opresión se quiso mostrar.

Otra alternativa, si hay más tiempo, es transformar las tres escenas en una breve dramatización, de no más de cinco o diez minutos.

Luego el curinga (una suerte de mediador entre la escena y el público) abre el foro: pide a la gente que relate qué se mostró en la escena, al estilo de los cuentos infantiles: "había una vez…"; a continuación propone definir quién o quiénes jugaron cada uno de los roles enumerados (opresor, oprimido, funcionales a cada uno e indiferentes) abriendo discusiones en caso de no llegar a acuerdo, hasta que haya un consenso.

Por último el curinga plantea a los espect-actores que propongan modificaciones a la escena: qué actor podría haber hecho algo diferente para cambiar la situación de opresión. En la medida en que alguien del público propone un cambio, lo invita a incorporarse a la escena asumiendo algunos de los personajes y se vuelve a interpretar la misma con el nuevo actor que debe actuar su propuesta de cambio.

Luego pregunta al público si la nueva actuación pudo modificar la situación de opresión. Esto puede ocurrir varias veces.

Para terminar, pregunta a los actores qué sintieron en las distintas repeticiones, qué cambios pudieron percibir en ellos mismos.

Se finaliza con una ronda (el círculo del poder) donde todos se agarran fuertemente de las cinturas y comparten lo que sienten con una o dos palabras.

Estos pasos pueden variar un poco según el grupo que implemente la técnica y según el contexto concreto donde se implemente.

En este camino metodológico se propone, entonces, involucrarse desde el afecto, el cuerpo, la memoria, la capacidad de pensar, la capacidad de analizar y proyectar, de conectarse afectivamente con el otro para distinguir primero lo que resulta opresor. Asimismo al armar y desarmar las escenas, y al permitir intervenciones de los espect-actores, se está en condiciones de movilizar cambios. Inicialmente los cambios son en el momento mismo de las escenas y el trabajo en el lugar. Esto no quiere decir que estos cambios luego puedan automáticamente trasladarse a nuestras realidades. Pero sí quiere decir que es un modo de imaginar que otra cosa es posible.

En ese sentido, este enfoque comparte algunos presupuestos con los enfoques que consideran la imaginación y el deseo como el pilar de ser humanos, y dan disputa a otras concepciones que identifican a lo humano con (casi solamente) lo racional. Aquí se ve claramente que la capacidad de imaginar se habilita como una forma de ir proyectando (armando proyecto) y pensando hacia la autonomía: tomar decisiones por cuenta propia en colectivos que se auto-habilitan para ello, cuestionando jerarquías auto-impuestas o impuestas por otros, o acumulaciones de poder en servicio de pocos.

Particularidades de este enfoque

Algo que parece ser muy especial en el enfoque del teatro del oprimido es su capacidad de al mismo tiempo ser una herramienta casi universal y una herramienta muy ligada al contexto específico donde se desarrolla. Esto fue uno de los aprendizajes que nos llevamos quienes participamos de la conferencia que nos brindó Yasmina el martes 28 de febrero. Luego de su presentación, intercambiamos entre nosotros opiniones acerca de opresiones que atraviesan nuestras sociedades y que pueden ponerse de manifiesto cuando participamos -quienes lo hemos hecho– de situaciones donde se trabaja con el enfoque de teatro del oprimido. Algunas de estas opresiones tocan a todos nuestros pueblos. Aparecen y vuelven a aparecer.

Así desde la India hasta Argentina o desde de México hasta Francia, algunas formas de la opresión se parecen mucho entre sí, por ejemplo, el lugar que se le asigna a las mujeres primordialmente como seres domésticos confinados al interior de sus hogares, si bien los grados y formas de la opresión pueden variar. Pero exactamente la forma de ese confinamiento solamente parece poder advertirse cuando grupos concretos trabajan sobre esas cuestiones en geografías específicas. Por eso importa detenerse sobre la relación entre cultura y formas de la opresión ya que lo que sea muy particular en cada contexto puede solamente entenderse una vez que se explora en detalle. Lo que parece impactante del teatro del oprimido es que aparece muy en primer plano cuánto está de naturalizado nuestro quehacer cotidiano.

Sin embargo también se compartió que hay otras opresiones más específicas según grupos sociales. En la experiencia de Yasmina, cuando se implementa la propuesta en sectores medios urbanos, aparecen problemáticas relacionadas con opresiones más sutiles o existenciales: la presión de los medios de comunicación, la sociedad de consumo, el sentirse oprimido por la urbe, o las relaciones de poder en los ámbitos de trabajo. Mientras que al aplicarse en otros contextos los conflictos parecen estar más  presentes, involucrar más directamente a los espect-actores.

Otra cuestión que parece ser común en muchos países (sobre todo a muchos países que sufrieron procesos coloniales) ya que aparece retratada en escenas de distintas geografías es la relación difícil y tensa entre profesionales que ejercen su rol en el estado (docentes y médicos por ejemplo) y las familias o personas que atienden. Esta situación parece ser similar en cuanto dichos profesionales detentan una cuota de poder que parecen muchas veces ejercer en su beneficio y no en favor de los directos beneficiarios. También es común cómo se naturalizan las relaciones jerárquicas, ya sea que esa jerarquía esté construida a través de lo simbólico (el peso del titulo universitario como garantía del saber por sobre el sentido común, por ejemplo), a través de prácticas autoritarias o por el poder otorgado a través de cargos en las estructuras burocráticas del estado.

Estas cosas se ponen de manifiesto cuando se piensan las escenas y aparecen en el nivel más básico del trato humano: la interacción cara a cara. Esto es otro hallazgo de este enfoque: lo "muy macro" aparece muy fácilmente visible cuando se piensan los guiones, diálogos, interacciones, la situación de los cuerpos, los movimientos, los sonidos, los textos sintéticos e indispensables, algún elemento característico del rol, las texturas. En ese sentido es una técnica privilegiada porque cuestiones que pueden ser difíciles de explicar aparecen casi en forma brutalmente claras.

Aunque todos hablen "el mismo lenguaje" es difícil desarrollar la técnica y ponerse de acuerdo. Es interesante entender que lo importante no es lograr una buena actuación –que los actores se luzcan– sino poder problematizar los temas. Para quienes vienen del palo actoral es difícil desplazar su ego y darse cuenta del rol didáctico que deben cumplir, dejando de lado sutilezas que pueden confundir a los espectadores en la interpretación del conflicto de poder principal.

También es difícil el rol que juega el curinga: debe conducir el debate y al mismo tiempo tratar de ir llegando a acuerdos. Esto implica manejar la complejidad de pensar sobre varias cuestiones simultáneamente... esta técnica lo exige. Si bien se trata de simplificar los conflictos para poder abordarlos, suele ocurrir que un conflicto tenga muchas capas de relaciones de poder involucradas… Por ejemplo: una hija con una madre que tiene una enfermedad psiquiátrica es oprimida por la situación de tener que hacerse cargo, es oprimida por sus hermanos que no quieren involucrarse, por la obra social que no quiere reconocer los gastos de una internación, etc. Yasmina compartió el modo en que en la India, cuando aparecen este tipo de relaciones múltiples, suele descomponerse la acción en varias escenas, para poder trabajar cada relación de poder por aparte.

Por último, la característica que el Teatro del Oprimido propone para quienes participan de la experiencia es ser actores, y no solamente espectadores, o sea, espect-actores. La cualidad de profunda involucración corporal hace que sea imposible no comprometerse. El grado de implicación en las escenas es inevitablemente profundo. Inclusive, muchos de nosotros nos emocionamos en formas visibles a los demás: podemos llorar, gritar, reír y expresarnos en formas fuertemente comprometidas. Es una cualidad distintiva que el arte dramático trae al camino de la construcción de la autonomía como proyecto humano.

Hemos disfrutado de este encuentro y avanzamos en la inclusión de la herramienta en nuestra práctica con el compromiso de aplicarla cuando veamos que es útil para destrabar situaciones de opresión.

Despedimos al 2016...

Despedimos al 2016 celebrando las construcciones compartidas y

el compromiso de continuarlas, profundizarlas y ampliarlas en 2017!

#Findeañoencienciaytecnica

Con esta breve reflexión queremos acercarnos nuevamente antes de finalizar el año para proponer algunos pensamientos surgidos de poner el cuerpo estos días en el playón de Ciencia y Técnica, Godoy Cruz al 2300, CABA, y poner la oreja en otros playones similares a través de los medios digitales: por whats.app estuvimos conectadxs con colectivos auto-organizados en Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis… Hemos aprendido a estar poniendo el cuerpo y a escuchar simultáneamente, a través de la posibilidad que brinda la multimedialidad. Pero tal vez, precisamente, porque la multimedialidad también promete más de lo que cumple, se impone reflexionar sobre si es posible estar en tiempo real en muchos lugares al mismo tiempo… y si es posible ¿Cómo? ¿Qué tipo de dispositivo inaugura la simultaneidad de una lucha en geografías distantes pero en premisas cercanas? ¿Está agotado el modo discursivo de la asamblea como la conocimos las generaciones que nacimos en las décadas del 50, 60, 70 y hasta 80 del siglo pasado, para inaugurar otras posibilidades interaccionales de la política que parecen traer los nacidos en los 90? ¿Son otras nuevas posibilidades o son modos en que los que nacimos antes podemos aportar desde este ahora y los que nacieron ahora pueden aportar una renovada intención de cambio?

Multimedialidad geográfica, posibilidad de construcción simultánea

En el playón de Ciencia y Técnica, en Godoy Cruz, se selló un acuerdo entre la mesa de representantes multi-gremial y de espectro partidario variado, con la conducción del CONICET y del gobierno nacional. Dicho acuerdo fue efectivamente un avance en relación a lo que se había anunciado: se garantizó tener en cuenta a todos los afectados, se inauguró legalmente un organismo o configuración variada para continuar monitoreando lo que vendrá, se configuró un panorama de debate sobre la ciencia argentina. También se acordó, como “gesto de voluntad buena”, desalojar el playón e instar a otras geografías a hacer lo propio.

Lo que sin embargo ese viernes caliente no permitió fue utilizar a favor de la profundización del debate toda una tecnología hoy disponible para inaugurar una construcción tal vez más simultánea, tal vez más compleja, seguramente más nueva. Una construcción que permitiera poner de plano, y desde el inicio de la asamblea, la perspectiva variada, diferente, disímil que existía en ese momento sobre las cuestiones que se estaban tratando.

Concluimos que sigue haciéndonos falta voluntad, imaginación política y capacidad de reflejos para inaugurar mecanismos nuevos que permitan poner en la misma posición de paridad los fundamentos diferenciales que pueden tener localidades distintas de nuestro país a la hora de continuar armando Mesa de Trabajo.

Lo que se va aprendiendo

En estos días se fue aprendiendo que lo que se fue acumulando, gestando, debatiendo durante muchos años en muchos espacios diferentes en el ámbito de Ciencia y Técnica, permitió seguramente dotar de corporeidad suficiente a las tomas en los CCT y en el Playón de Godoy Cruz. Es decir, sin una experiencia previa, heredera de un modo de pensar la política que trajo la experiencia de 2001 y que también parecen traer los nacidos en los noventa, creemos que una movilización como se dio no hubiera sido posible. De hecho fueron los jóvenes precarizados científicos, auto organizados hace ya tiempo, quienes parecieron encender una mecha que las generaciones anteriores (nos referimos a investigadores en Carrera que hoy tenemos entre 35 y 55 años) no pudimos prender. Ni siquiera armar el mechero, digamos. Entonces este poder de convocar a los cuerpos parece sí venir a caballo de la sangre más joven. Celebramos.

También parecemos haber aprendido, en estos días, que el público en general que no integra el sector científico quiere profundizar el debate de Ciencia y Técnica en el sentido de que no se desmantele lo que supimos conseguir. Miles de bocinas que se tocaban al pasar por Godoy Cruz, miles de opiniones vertidas en tuits y facebooks, miles de mensajes de aliento no pueden pasar desapercibidos. Combatieron a los trolls enemigos, combatieron a la inercia de instalar, solapadamente, el argumento viciado de que las Ciencias, y sobre todo las Sociales y Humanas, nada han aportado a nuestro presente de país.

Aprendimos, asimismo, que miles de organizaciones sociales, comunitarias, del pueblo, y otras miles de organizaciones educativas, científicas, políticas y artísticas, están sosteniendo la lucha. La lucha, entonces, no se da en un vacío donde son gremios docentes universitarios y científicos los que operan: opera, la lucha, en un contexto de altísima movilización social, que, para los tiempos que corren, definitivamente celebramos.

Pero también aprendimos a identificar maniobras discursivas e interaccionales en los mismos momentos de asamblea, que dan por tierra con estas articulaciones y aprendizajes. Desconocer, por ejemplo, de plano y al principio de una asamblea tan caliente como la del viernes pasado que había otros nodos con opiniones disímiles a la de la Mesa de Conducción, es complicado. Más aún teniendo en cuenta que los comunicados emitidos luego por varias de las asambleas del resto del país repudian el acuerdo alcanzado. El desconocimiento de los otros nodos puede hacer peligrar un anuncio de construcción federal que se daba a voz viva y se ponía a circular con el cuerpo de miles de científicos de todos los lugares del país. No podemos darnos ese lujo.

Tampoco podemos aceptar que toda esta lucha se limita únicamente a los directos afectados, un argumento que parecía circular, oscilatoriamente, estos días. Por momentos se tomaba como el único índice de verdad (“solamente los directos afectados pueden decidir” parecía ser el razonamiento, aunque estaba velado y no se esgrimía del todo…); por momentos se ponía de manifiesto que no necesariamente los directos afectados son los que tienen el poder único de resolución. Interesa destacar que los directos afectados en todo caso somos toda la sociedad, y por eso, tal vez, si estamos dispuestos a movilizarnos, participar, construir, todos tenemos posibilidad de ponernos en el centro del debate.

¿Qué se debate, entonces?

Lo que está a debate, como se dijo algunas veces estos días, es la relación entre conocimiento y política, entre saber y posibilidad de cambio, entre distribución del poder y construcción de una sociedad más justa. También lo que está a debate es qué tipo de institución de Ciencia y Técnica queremos. Qué CONICET. Qué mecanismos de interacción entre los diferentes “estamentos” que lo componemos, si es que vamos a empezar reconociendo que hoy, así como están las cosas, tenemos estamentos. O si vamos a proponer que en espacios creados a estos fines sostendremos paridad (no importa si eres investigador, becaria, personal auxiliar, personal de maestranza, estudiante o administrativo, en una palabra, sino importa si eres corazón, cuerpo y cabeza puesto a debatir la política del organismo, por un lado, y la política nacional, por otro). Importará entonces pensar si propiciaremos la mutualidad (hoy por mi, hoy por ti, hoy por todos nosotros entre nosotros) o vamos a seguir sosteniendo un pensamiento jerárquico burocrático del poder.

Lo que está a debate, parece, es más que el presupuesto de Ciencia y Técnica: es qué entendemos por democracia, política, poder, conocimiento y construcción.

 

 

INCLUIR - Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano

27 de diciembre de 2016.

¿Dónde estamos y hacia dónde queremos ir?

Estamos compartiendo este escrito con ustedes porque nuestro modo de pensar y hacer se caracteriza por reflexionar en voz alta con otros. Proponemos algunas preguntas y hacemos explícitas algunas de nuestras posiciones a lo largo del tiempo.

19 y 20 de diciembre de 2016.

Nuestro Instituto ha venido trabajando hace 14 años para colaborar en construir una sociedad más justa, más amable, más disfrutable y más duradera. En nuestra trayectoria como organización hemos vivido momentos más arduos o más fáciles en relación a cómo las orientaciones generales de nuestro país y el mundo se han alineado o no con nuestras esperanzas y posicionamientos político- ideológicos.

Hoy estamos en uno de esos momentos arduos, ásperos y complejos. Para algunas de las personas, organizaciones y equipos con quienes nos relacionamos, este momento se percibe como terminal porque se desmoronan estructuras, proyectos y afectos que sostuvieron líneas de acción completas. Algunas de esas líneas permitieron contribuir al menos a poner a debate (y en algunos casos inclusive a modificar) aspectos regresivos, retrógrados y amargos de nuestro país.

En la Argentina, históricamente, el poder hegemónico ha tendido a acumular, explotar y consolidar a expensas de otros. Desde nuestro trabajo hemos contribuido a analizar y señalar cómo este poder nos ha pasado por encima, literal y figuradamente, para, a partir de esos análisis, concretar cursos de acción con otros que buscaran modificar algunas escenas políticas. Por eso podemos decir también que, ahora más que nunca, este momento nos da la posibilidad de profundizar lo que se venía esbozando y se disputó pero no se consiguió. Y también lo que directamente no se pudo poner a debate. Y lo que creímos que tuvimos y nos arrebataron con violencia.

¿Hacia dónde, entonces, orientarnos? ¿Con qué olfato, huella, indicio, que nos permita tornar algo más posible nuestro proyecto? En esta oportunidad seleccionamos para comentar y dejar planteadas algunas herramientas, conceptos y aprendizajes de estos 14 años transcurridos como organización para ponerlos a disposición no solamente del debate sino también de la acción colectiva.

Auto-organización, auto-gestión, construcción de autonomía como proyecto

¿Qué aprendemos quienes sostenemos que la auto-organización es una forma de vivir posible, perdurable en el tiempo, que aporta a construir otra organización de la sociedad? Aprendemos a sostener ideas a través de un debate con profundidad que se plantea siempre como una apertura a poder pensar junto a otros. Esto puede parecer retórica pura, solamente una profesión de fe, pero cuando se practica a diario se convierte en una profusión de acciones concretas: modificaciones del pensamiento y la acción, construcciones de nuevas instituciones de la sociedad, cambios en los modos de hacer la tarea cotidiana.

En nuestra tarea hemos instrumentado una variedad de formas donde practicamos la auto-organización, de modo tal que nos fuimos construyendo de forma sostenidamente auto-gestionada, con todas las resonancias de ese término: autonomía de la palabra y la acción con respecto a poderes autoritarios o a tradiciones heredadas acríticamente; apreciación por la redefinición de ciertos significados (por ejemplo, del significado de solidario, economía, acumulación, cooperativa, libertad; crecimiento; desarrollo; saberes); profundización del valor del tiempo compartido y del espacio cuidado entre todos.

Practicar nuestra auto-organización con el horizonte siempre cercano de la autonomía para pensar y hacer rindiendo cuentas a nuestro ideario se transforma entonces en un modo de ser con nosotros y con otros con quienes articulamos, dándonos la libertad también de construir, disentir, poner(nos) en duda y redefinir.

Autonomía como proyecto, entonces, significa que cotidianamente podemos poner el cuerpo para sostener lo que creemos verdadero y también podemos poner el cuerpo para desarmar esas verdades y volverlas a pensar.

Este camino lo compartimos con muchos otros grupos y organizaciones, también muchas otras personas, que con sus prácticas cotidianas, sus ideas, sus creaciones, nos interpelan y nos cuestionan. Elegimos siempre la honestidad de responder con lo que realmente pensamos que podemos hacer y sostener.

 

Auto-organizarnos significa distribuir poder entre nosotros: el poder de hacer y decir, de hacer sonar la voz que cada uno tenemos en el proyecto e inclusive de ir asumiendo otras voces distintas a las que teníamos cuando llegamos al proyecto.

Auto-organizarnos significa ofrecer nuestro poder colectivo a otros: el poder de comentar lo que no nos sale todavía para pensarlo juntos y de comentar lo que sí pudimos hacer para donarlo a otros como lienzo sobre el cual pintar su experiencia posible.

Auto-organizarnos significa sumar nuestro poder a otros que vienen transitando sus luchas, dudas, construcciones.

Nuestra tarea de auto-organización, auto-gestión y proyecto de autonomía nos ha llevado así a aprender junto a escuelas, comedores populares, organizaciones de artistas, cooperadoras escolares, organismos públicos, cooperativas de trabajo, empresas de los trabajadores. También junto a personas que desarrollan casi solos su labor: los pensadores independientes y nómades que de vez en cuando vienen a usar nuestro espacio para escribir, pensar y leer; las artistas plásticas que de pronto nos muestran obra y nos abren a mundos diferentes; los profesionales que desde una posición esquizo-analítica nos abren una puerta al mundo desconocido y siempre fascinante de lo que no se puede decir, articular o sostener salvo en sueños.

Agradecemos estas contribuciones, distinguimos estos aprendizajes y proponemos profundizarlos.

Documentación, visualización y puesta en debate

Durante todos estos años hemos documentado profusamente nuestro trabajo y el de otros; nuestros anhelos y el de otros; nuestras capacidades y las de otros. A través de la imagen fija, móvil, plástica, audiovisual, dibujada, en collages, en el uso del cuerpo como performance o en la puesta en escena del teatro y la música nos hemos animado a comunicar y a crear mundos posibles con otros. Esta potencia de la documentación y su visualización permite poner en debate el paso a paso de nuestra construcción, por un lado, y también permite iluminar, poner en foco, relatar -como en toma y contra-toma- una narración de lo que viene siendo posible.

Metafórica y realmente hemos puesto a debate a través de la imagen muchas de nuestras preocupaciones y nos interesa profundizar lo que estas herramientas nos siguen brindando. Por eso pudimos crear cuentos junto a niños y niñas, crear ilustraciones junto a artistas, proponer performances en la calle junto a las organizaciones con quienes construimos circuitos de dar y recibir.

Seguimos pensando que ésta es una vía posible.

Nos seguimos invitando a crearla junto a otros.

Estética de la vida cotidiana: la política es todos los días

La auto-organización y la puesta en vista a través de la imagen nos brindan, además, una posibilidad estético-política. Es con cierto código de belleza que armamos nuestra política cotidiana y aprendemos a pensar la autonomía como un proyecto, como algo siempre por ser: la política de la convicción en la justicia pero no porque viene o emana de algo o de alguien, sino porque estamos con otros sosteniéndola y haciéndola posible -o eso queremos pensar, deseamos hacer, ansiamos proteger y expandir-.

Como la política es todos los días, todos los días que nos encontramos en situaciones donde la lógica del sentido común parece traccionar contra la justicia, nosotros tratamos de traerla de nuevo al ruedo.

Y en esa tracción encontramos un disfrute estético, político, corrosivamente alegre, si se pudieran usar estos dos términos juntos, en el sentido de que nos pone en marcha hacia algo que todavía no inventamos pero estamos seguros de querer: un mundo, efectivamente, mejor.

 

Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano

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